
Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón nació en Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, el 6 de julio de 1907.
Su personalidad, caracterizada desde su infancia por un profundo sentido de la independencia y la rebeldía contra los hábitos sociales y morales ordinarios, fue movida por la pasión y la sensualidad.
17 de septiembre de 1925, un accidente de autobús la dejó con lesiones permanentes debido a que su columna vertebral quedó fracturada así como diversas costillas y la pelvis, su pie derecho se dislocó quedando machacado, su hombro se descoyuntó y un manillar le atravesó desde el estómago hasta la pelvis. La medicina de su tiempo la torturó con operaciones quirúrgicas (32 a lo largo de toda su vida), corsés de distintos tipos y diversos mecanismos de “estiramiento”. El aburrimiento que le provocaba su postración la llevó a empezar a pintar y a escribir su propia biografía: “El Diario de Frida Khalo: un íntimo autorretrato”.
Aunque activamente bisexual, Kahlo contrajo matrimonio con Diego Rivera el 21 de agosto de 1929, un hombre 20 años mayor que ella. Su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio y un divorcio en 1940 que solamente duró un año.
Por otra parte, Frida, debido a sus lesiones, nunca pudo tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.
Diego Ribera fue quien le sugirió a Frida que vistiera con el traje tradicional mexicano consistente en largos vestidos de colores y joyería exótica. Esto, junto a su semblante cejijunto, se convirtió en su imagen de marca.
Su estancia en la capital francesa la llevó a relacionarse con Picasso y a aparecer en la portada del VOGUE francés. Por entonces Frida era conocida en el mundo entero. Todos la querían.
Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones.
Finalmente, murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954. No se realizó ninguna autopsia. Fue velada en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista, un hecho que fue muy criticado por toda la prensa nacional. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas las alberga la Casa Azul de Coyoacán, lugar que la vio nacer.
Sus últimas palabras en su diario fueron: “Espero que la marcha sea feliz y espero no volver”.